Borrador definitivo del artículo sobre VIÑA para el especial pesca APNEA número 3.
Introducción.
Las líneas que siguen proceden de largas conversaciones con Pepe Viña, de seguirlo bajo el agua en plena acción de pesca, de verlo actuar en los campeonatos, la preparación, etc. Su primera frase en la prueba de grabación para este artículo fue "Diré nada más que la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad". Esto es lo que a continuación puedes leer, aprender y practicar, comentado en exclusiva para ti por el número uno mundial indiscutible en la pesca con fuerte oleaje. Aprende esta técnica del norte y también utilizable en el Mediterráneo.
Nace el 8 de Septiembre de 1962 en el barrio del Muselin en Gijón a dos kilómetros escasos de su tienda de artículos subacuáticos. Mide 178 cm y pesa 78 kg. teniendo una capacidad pulmonar muy desarrollada y equivalente a la de una persona de 2 metros. Sus pulsaciones en reposo son normales (58-60). Está casado con Geli y tiene una niña pequeña preciosa llamada Coral.
Ha llegado lejos y espera seguir avanzando en la pesca. El compromiso más importante es la reválida del título mundial conseguido en Perú. Esponsorizado por la marca Picasso disfruta asistiendo a otros campeonatos y compromisos en donde le motiva que las personas se ilusionen con la pesca y que los que comienzan le soliciten consejos.
Le encanta la competición pero a su nivel el ambiente es reservado. La lucha al final será siempre individual y eso hace que se guarden informaciones para uso privado. Tiene que ser cauto por las circunstancias, pero en esta ocasión ha realizado una maratoniana entrevista en exclusiva para APNEA en la que desgrana todas sus opiniones sobre los más variados aspectos de la pesca submarina.
Su forma de pesca preferida.
Aunque consigue ser un pescador completo en todas las técnicas, destaca especialmente en la pesca en la rompiente.
Para
practicar esta modalidad hay que conocerse bien físicamente, igual que
en cualquier tipo de pesca. El principal peligro es acabar golpeado contra las
piedras. Aunque es un riesgo normalmente menor
que
ser arrastrado por la corriente del Estrecho de Gibraltar o el síncope
de la apnea profunda, hay que evitarlo a toda costa. Viña es la definición
de la pesca en la espuma y lo que él hace debe ser tomado como objetivos
muy lejanos a los que acercarnos según nuestras facultades personales.
Hay que contar con no alcanzarlo nunca, porque de lo contrario tendríamos
el nivel del campeón del mundo. Y eso no esta al alcance de todos. Te
dejamos con sus palabras ...
El ritmo es lo más importante y hay que ver si procede subir o bajarlo según nuestro estado físico. No hay que extralimitarse pero si puede forzarse un poco la máquina, dentro de la seguridad, tú ya lo percibes. Yo hago una parada de 45 segundos o un minuto de descanso cada cinco minutos de competición. Podemos hacer coincidir el descanso con las series de olas grandes y aprovechar mejor el tiempo. Normalmente estoy 8 ó 10 segundos en superficie y 45 a 60 sumergido. He pescado en estas condiciones durante bastante más de 10 horas en alguna ocasión. El ejercicio físico en inmersión es muy fuerte, aleteando constantemente con potencia y cambios de ritmo.
La respiración en superficie para preparar una apnea debe ser suave y relajada. La hiperventilación o saturación de aire con respiraciones profundas y rápidas es un peligro en la pesca y nos permite apneas más reducidas que la respiración de relajación. NO debe usarse. Nuestro ritmo cardíaco nos avisará del momento en el que hemos alcanzado la relajación necesaria para la inmersión. Nunca debemos sumergirnos con un ritmo superior al normal. Sólo conseguiremos ponernos en situación de peligro. Esto es aplicable también a la tensión emocional. Si estamos nerviosos porque hemos divisado una pieza espectacular, hemos tenido un susto, etc estamos sufriendo stress y no debemos sumergirnos. Una inmersión que parte de una situación de stress es MUY peligrosa. Nuestro cuerpo no responderá como puede hacerlo y estamos arriesgando innecesariamente. Hay que relajarse, eliminar el stress y sólo en ese momento realizar la apnea. En resumen : hay que respirar con normalidad hasta alcanzar la relajación y un ritmo cardíaco idóneo. Este ritmo en muchos casos es igual o inferior al normal cuando no pescamos. Sólo entonces estaremos preparados para sumergirnos.
La dificultad esta cuando en mar rompe, hay ocasiones en las que hay que agarrar el fusil con las dos manos, las gomas vibran por la corriente y la flecha se desplaza en su trayectoria una vez disparada. Estoy acostumbrado a esto y los días con mar normal me resulta sencillo pescar.
Hay que evitar que los sargos, el pez objetivo, te vean mientras te acercas y realizar el ataque de abajo hacia arriba. La distancia existente entre el acantilado y el sitio donde se efectúa la inmersión varía en función de la claridad del agua y del estado del mar. Además de la visión directa, los peces tienen una línea lateral sensorial con la que detectan movimientos fuera de su alcance visual. Es la línea longitudinal que vemos dibujada en sus dos costados. Es con este sentido que nosotros no tenemos con el que nos presiente el pescado. Un impacto de nuestro arpón en esa línea, aunque sea superficial, afecta a su sistema nervioso y puede paralizar totalmente al pez.
La inmersión
tiene tres fases : descenso, estancia en el fondo y ascenso. El ascenso debe
realizarse cuando nuestros indicadores internos muestran que nos sobran recursos
para realizarlo, jamás en el último momento. El error más
grave que puede cometer un pescador novel es esperar al último momento
para ascender.
Si ve una pieza o se engancha al final, puede sobrepasar su límite y
ahogarse. Es una estrategia no rentable incluso para personas con experiencia
y recursos ya que una inmersión excesiva retrasa la recuperación
y afecta a las siguientes. El esfuerzo físico consume nuestro tiempo
en el fondo mucho antes. Ojo al desenrocar un congrio, un mero, forcejear con
una lubina o dentón grandes y situaciones similares. Inicia la subida
por prudencia, no por necesidad. No desciendas a más profundidad de la
que dominas. Evita hacer esfuerzos físicos en apnea y en cualquier caso
sube inmediatamente. La subida debe hacerse con decisión y fuerza pero
sin precipitación, si no es así, lo estamos haciendo mal y de
forma peligrosa. Debemos asegurarnos de que ningún cabo o cuerda puede
atarnos al fondo o inmovilizarnos. La subida con peso extra debe evitarse. Un
cinturón de plomo de un compañero se subirá con el cabo
de la boya y si hay mucho material en el fondo se harán varios viajes.
Si perdiésemos las gafas o una aleta al iniciar la subida hay que controlar
la situación con frialdad. No pasa nada si no perdemos los nervios. Ante
la menor duda : SIEMPRE SOLTAR LOS PLOMOS. El primer y peor enemigo del apneista
son sus nervios, que agotarán su apnea en un instante.
En mi caso, la intuición dice donde dar el capuzón (la picada). Hay que alejarse más si el agua está clara y hay un mínimo que siempre hay que respetar. Este mínimo debe ser por lo menos del doble o triple del alcance visual. Unos diez metros suelen ser suficientes. La claridad del agua es el factor determinante para acercarse más o menos a la piedra antes de sumergirse. Si está clara hay que alejarse y si esta turbia te permitirá hacer el golpe de riñón más cerca. Según la fuerza del mar también podemos acortar algo la distancia. A más oleaje, más ruido, más turbiedad y más facilidad de acercamiento al pez. No todos los pescadores son capaces de hacer el recorrido ideal, aunque lo conozcan, porque les falta apnea u otra condición. Las posibilidades de cada pescador imponen los límites de lo que es factible hacer. Una inmersión lejana, un acercamiento pegado al terreno, una aproximación lentísima, el disparo, la recuperación en silencio y el regreso en inmersión necesitan una apnea potente. Y si además hay que subir el ritmo ... la cosa se complica.
Por otro lado no debemos pensar en una sola inmersión sino en el grupo completo de inmersiones que vamos a realizar. Los escenarios de pesca varían mucho y hay que ser tratarlos de forma diferente. Si pescamos bien observaremos que seguirán sargos y otros peces comiendo en el mismo sitio y podremos capturar más de uno.
Cuando hay mucha mar suelo percibir lo que sucede sin sacar la cabeza para mirar. Aunque no conozca las piedras me posiciono rápidamente y se donde puede uno meterse y donde no. Hay que decir que por mucha experiencia que se tenga, siempre hay sitios donde no debe uno meterse. Según la fuerza del mar tienes que habituarte, porque hay días que las olas son más seguidas que otros. Cada varios minutos hay series más rápidas o más lentas y más o menos fuertes. El principiante tiene que aprenderlo fundamentalmente por la práctica, poco a poco y de menos espuma a más. Una vez adquirida seguridad con el equipo en mar calmado, por supuesto. No digo que sea inexplicable pero llevaría mucho tiempo. Me resulta imposible estructurarlo y buscarle explicaciones lógicas. Es algo instintivo. Incluso habría que poner mucha atención para escribirlo y leerlo si fuese posible. Hay que comenzar con "espemerus" sencillos y progresar. No hay que llegar y decir "mira como rompe la mar allí, vamos a meternos como Viña". Nunca. Fijarse en la fuerza, dirección, altura, y series de la ola. Mezclar todo esto con la estructura del fondo e intuir varias cosas. Primero donde estará el pescado.
Localizar el pescado.
Es sabido que la zona que queda al descubierto durante la marea baja y cubierta en la pleamar (la zona intermareal) esta llena de mejillones, percebes y otros alimentos para ciertos peces. Esta franja costera tiene varios metros de ancho en el Atlántico y Cantábrico y se encuentra batida por el oleaje más violento, el que aporta los mayores nutrientes. Las principales especies que pastan entre las olas son los sargos, capaces de arrancar y triturar mejillones, percebes, etc de la roca. También los grandes lábridos (pintos, botones, maragotas) suben a las zonas algo menos expuestas y con alimento más fácil de arrancar, ya que no disponen de la formidable dentadura de los sargos. El oleaje pone en apuros a pequeños peces, cangrejos, etc y las grandes lubinas están escondidas entre la espuma a la espera de su oportunidad. Las pequeñas lubinas casi aguantan el mismo oleaje y pululan por los alrededores. Los grandes bancos de sargos, las lubinas y algunos lábridos circulan a distintas alturas de la costa batida por las olas en la pleamar para retirarse a otros lugares en la bajamar. Al momento en que la pleamar alcanza su nivel máximo y se mantiene así durante un buen rato se denomina en ocasiones "repunta" y es el mejor momento para la pesca en el "espemeru" cantábrico y atlántico.
El pescado,
fundamentalmente sargos, estará arrancando comida de la piedra en la
zona intermareal. Prefieren los lugares con más comida y protección,
que son los más batidos e inaccesibles. Y es necesario que exista algo
de agua para que se puedan mover. Ellos no tiene problemas para desplazarse
contra cualquier flujo de agua constante, pero no estarán en el remolino,
estarán por debajo del mismo. En el remolino de espuma producido cuando
rompe una ola no aguanta ningún pez. Si además el agua está
caliente en ese lugar, mucho mejor. Esta es la base para elegir una piedra o
acantilado a visitar.
Distintos escenarios de pesca.
Por un lado está el acantilado alto y profundo. En la pleamar (marea alta) habrá varios tipos de costa. La más fácil de pescar es el acantilado muy vertical (45 grados o más de pendiente). La ola bate contra la orilla pero no causa remolino, sólo desplazamiento, y el peligro es "limitado". Los sargos estarán subiendo y bajando con la ola a lo largo de la pared. Escaparán nadando lateralmente para ganar profundidad un poco más adelante o incluso no se irán al fondo. En función de la turbiedad del agua se picará a mayor o menor distancia de la orilla. Se ganará el fondo y se ascenderá directamente o tras un desplazamiento lateral por el fondo. La ascensión pegado a la pared debe ser muy lenta, a lo indio, muy atento a disparar a la menor oportunidad. Una mezcla de aproximación y espera. Con el fusil paralelo al cuerpo. Si se puede se retrocederá por el fondo, hayamos disparado o no, para volver a repetir la incursión sobre los sargos restantes que no han huido. Si la pared tiene una grieta o canal, habrá en ella más comida y más agua tranquila para estar. Los sargos se concentrarán allí. Puede ascenderse por el fondo de la grieta, hacer una espera a ver si bajan, entrar por un lado con el fusil preparado para un disparo al vuelo o subir hasta la rompiente por ella. Depende de la profundidad y longitud. Cuanto más grande mejor para la espera.
El siguiente paso es la costa rocosa con pendiente media. Cuando la pendiente de la orilla es más suave, digamos 20 o menos grados de inclinación, la ola arrastra y rompe, aumentando el peligro. El sargo puede moverse en el metro de agua sin turbulencia del fondo, nosotros somos más grandes y nos es más difícil. Salir a respirar supone arriesgarse al remolino. Empieza a ser imposible estar en un fondo de la misma profundidad que la altura de la ola si esta supera el metro y medio. Aunque el pescado puede estar allí todavía. Hay que situarse frente al arrastre de la ola o a favor, nunca de lado porque ofrecemos más superficie al empuje del mar. Agarrarse a la piedra con la mano libre o la aleta de la varilla puede ahorrarnos oxígeno y esperar al pez que nos acerque la corriente o venga por su propia curiosidad. En las grietas podemos bloquearnos abriendo las piernas o los brazos.
La técnica será reptar por el fondo y los canales, mirar hacia la zona donde se encontrará el bando de sargos (por encima de nosotros casi siempre). Aguantar los remolinos en el fondo o navegando de frente a ellos y respirar en las calmas. Hay momentos en los que me extralimito y soy consciente de ello. En estos casos tengo que poner más de los cinco sentidos en lo que hago y vigilar la retaguardia. Antes me metía sin más, ahora soy más prudente pero me sigo metiendo igual. Me gusta lo bravo aunque no tendría porqué meterme en lo peor. Cuando pierda facultades quizás no lo haga, pero por ahora me gusta estar en cabeza de este tipo de pesca.
Un factor
muy importante en cualquier caso es que hay que recuperarse en movimiento y
a veces realizando un gran esfuerzo físico de aleteo en superficie. A
esto no están acostumbrados los pescadores de aguas tranquilas y es difícil.
El descontrol en la trayectoria por la corriente de agua también causa
un stress inicial que hay que superar poco a poco. Soplar constantemente para
expulsar agua del tubo también añade nerviosismo al principio.
Poca gente ha llegado a sudar dentro del traje por el esfuerzo como los pescadores
de la batiente. Lo que conozco lo he adquirido por la práctica y nunca
he tomado un atajo. No he practicado el yoga, el trainnig autógeno u
otras técnicas que han resultado válidas para otras personas.
Esta práctica de años también me permite acabar fresco
después de muchas horas de pesca. Para mí en mejor entrenamiento
es el mar y la experiencia se mide en horas de pesca.
A una piedra aislada que emerge de la superficie hay que saber acercarse. Hay que tener instinto para saber donde estarán y como realizar la aproximación. Sobre todo porque en la huida pueden asustar a otros en un efecto dominó. Los peces hacen igual que los pájaros en un bosque, se avisan unos a otros. Sobre todo si son de la misma especie. La fuga del pez más cercano pone sobre aviso a los demás y también huyen. En una roca aislada se puede dar el caso de que el pescador siga constantemente a un bando de peces que está dando vueltas a la piedra para evitarle. En ese caso hay que cambiar de dirección y atacar con cuidado por otro lado porque están ya intranquilos. Persiguiendo al bando de sargos que están arriba, ocasionalmente habrá otras presas como lubinas y budiones.
Las lubinas pueden capturarse en la rompiente o a la espera. Prefieren los fondos poco profundos, donde la turbulencia les permite ocultarse para atacar a presas en apuros. Pueden estar mezcladas con sargos y muiles (mújoles, lisas) grandes. Los muiles pequeños son una de sus presas y debemos estar atentos a la presencia de grandes lubinas si hay mucho muil pequeño. En este caso lo mejor es atraerlas con una espera. La presencia de sargos y mújoles paseando delante del pescador incentivará todavía más su curiosidad natural. Hay que aguantar hasta el final la tentación de disparar a un buen sargo si se cree que aparecerá un róbalo, al menos en la pesca por placer. Lo normal es primero testear la presencia de lubinas y si no aparecen, perseguir a los sargos. en la rompiente, nos las encontraremos al doblar una esquina, apostadas en los canales, detrás de las piedras que rompen, siempre al acecho de comida. El tiro debe ser rápido e instintivo, antes de la arrancada que nos dejará con un palmo de narices. Este tiro debe orientarse a un lugar con buena sujeción de la varilla. A esto hay que acostumbrarse desde el principio. La cabeza y sus proximidades es lo mejor. Tampoco hay que dudar en disparar si viene de frente. Tenemos que tener seguridad en nuestro material y puntería suficiente para hacerlo porque puede girar y escapar rápidamente, sin opción de tiro.
Aquí hago esperas a poca agua para la lubina, la dorada y el sargo. Puedes hacer algún ruido raro para atraer al pescado si esta algo lejos como para encontrarte. También puede escarbarse en la arena, rozar las gomas con el dedo o soltar alguna burbuja. Otra cosa es esconderse completamente entre las algas y tras un rato sacar la cabeza lentamente. Yo creo que el pez siente nuestra presencia aunque no se haga nada. Quizás sienta las palpitaciones del corazón o el movimiento pero nos detecta mejor de lo que se piensa. Esta demostrado que un pez detecta movimientos a treinta metros de distancia sin ver nada. Con las esperas, si no te entra nada en 10-15 segundos y no te da buena sensación, lo mejor es avanzar un poco y seguir la espera en otro punto del terreno. Mientras miras al vacío es bueno "ver cabezas", pensar que ahora te va a entrar, eso te motiva y relaja la apnea. También puedes observar pequeños peces y sobre todo bandos que escapan de algo. Por allí viene el depredador. Es aconsejable no tener cerca cosas que asusten al pez, como el cabo de la boya. Hago esperas delante de agujeros que puedan tener sargos o coger los que andan por fuera, pero aquí el sargo se aguanta poco. Los agujeros son inseguros y el pescado los atraviesa constantemente.
La lubina
más grande que he capturado la conseguí a la espera. Se me acercaron
tres o cuatro lubinas grandes, de más de 3 ó 4 kilogramos y en
el medio venía una monstruosa. Pesó 8.900 gr. en la báscula
y fue un momento especial. Como también lo fue cuando pesqué la
mayor pieza personal en el Cantábrico, congrios aparte. Estaba en un
fondo de piedras y arena haciendo esperas. Había capturado una lubina
de un kilo y medio y repetí la espera en el mismo lugar. Comenzaron a
pasar delante de mí ¡dentones de 5 ó 6 kilogramos por docenas!.
Fue algo que puedo no volver a ver en mi vida. Esperé unos instantes
para seleccionar la presa y apareció un dentón
brutal. Una mole espectacular. El padre de todos los dentones. El disparo era
imposible fallarlo, pero tenía que ser bueno para poder recuperarlo sin
carrete y con varilla de 6 mm de aletilla simple. ¿Lo atravesaría completamente
mi varilla?. Al final del forcejeo esta pieza alcanzó 12.050 gr. y es
un recuerdo grabado en mi retina para siempre. Vaya desfile de dentones. Por
cierto, el mayor sargo que he capturado, ya hace tiempo, pesó 5.050 gramos
y era un ejemplar excepcional.
Los budiones se encuentran comiendo un poco más abajo que los sargos o al menos más pegados al terreno. Los canales y grietas son lo mejor. Se mantienen más tiempo delante del pescador y suelen ser más fáciles. Hay que aprender a mirar donde "deben" estar antes de descubrirlos por su movimiento de huida.
La pesca profunda es un apartado especial de la pesca reservado para pescadores con experiencia, además de con facultades. En el Cantábrico no se utiliza mucho porque se pesca más en menos profundidad. En cualquier caso hay que explicar muchas cosas si quiere mostrarse correctamente y duplicaríamos la extensión de este artículo.
¿Que sucede en una competición?
Otro tema es el campeonato. Cuando hay muchas barcas y pescadores en el agua el ruido se nota mucho. Sobre todo los motores y luego los disparos y evoluciones de los competidores. Cuando lo nota un pescador no digamos un pez. Si hay excesiva rompiente, los barqueros no se pueden acercar demasiado y por otro lado el propio mar de fondo amortigua sus motores con el rumor del oleaje. El pescado opino que lo percibe y se comporta como si conociese que los humanos no son capaces de meterse en la batiente. Se encuentran confiados en medio del oleaje. Esta es la situación el la que yo me defiendo mejor. Si eres capaz de meterte allí, entonces empezarás a sumar piezas. Incluso puede llegar a ser favorable el movimiento de barcas en campeonatos, porque te agrupa el pescado en los lugares más inaccesibles y que por tanto requieren mayor destreza para pescarlos. La diferencia entre los pescadores medios y los expertos en la espuma se deja sentir mucho en estas condiciones. Por decirlo de una forma gráfica, en el infierno de espuma sólo se aguantan los diablos ya muy "chamuscados". El 95 por ciento de la pesca que se realizará en el campeonato mundial 96 en Gijón será la rompiente, aunque exista mucho movimiento de embarcaciones y de pescadores. El pescado va ha estar más tranquilo en un metro de agua que en fondos superiores. Aquí en el norte siempre hay algo de rompiente. Es muy raro que la calma sea total, y menos a finales de Septiembre. Y es en esta poca rompiente donde te tienes que meter para encontrar el pescado. El sargo tiene que comer y aunque no exista batiente tiene que meterse con la pleamar a comer el mejillón, el percebe, etc. Como las zonas más expuestas son las más inaccesibles, consecuentemente tienen más comida y obviamente más pescado. Esto no va ha existir ningún pescador con opciones en el mundial que no lo tenga perfectamente estudiado. Incluso a media marea empieza a entrar el pescado a comer porque hace bastantes horas que no han tenido acceso a las mejores zonas de pasto y están hambrientos.
Mis orígenes
Yo empecé
a pescar muy joven. De alguna forma lo llevo en la sangre porque mi abuelo trabajó
de buzo profesional durante cuarenta años por la zona. Esto te tira mucho
para ir a la mar y una prueba es que hay muchos pescadores que tienen una tradición
familiar detrás que les ha orientado hacia este deporte. Ahora también
se dan los clubs y los grupos de amigos pero cuando yo y otros muchos empezamos,
al mar se iba por otro motivo y luego la afición ya estaba inoculada
en la sangre. El mar que se coge de pequeño ya es difícil dejarlo.
A los nueve o diez años siempre andábamos merodeando por el puerto,
subidos a las barcas, entre equipos de inmersión. A los catorce me compré
mi primer equipo ligero y pescaba los veranos nada más porque no tenía
traje. Cuando conseguí comprar un traje entonces ya iba en otras temporadas
porque aguantaba mejor el frío. De los 14 en adelante fue una progresión
hasta que comencé a competir en el 87, a los 25 años de edad.
Como a todo el mundo le pasa, estaba más o menos maduro pescando pero
muy verde en la competición. Me presenté al campeonato regional,
que entonces contaba de dos pruebas. Fui a la segunda porque me animaron los
compañeros. En la primera manga estaba fuera y me convencieron para hacer
la segunda, en Cabo Peñas, un lugar que conozco bien. Con esa sola manga
quedé primero con 43 piezas y fui al de España disputado en Portocristo,
Mallorca. Ese fue mi debut. Yo estaba muy verde, mi equipo era mínimo
e inadecuado para aquellas aguas. Mi traje completamente remendado de 7 milímetros,
mis dos únicos fusiles y las aletas malas de goma no eran apropiadas
para Mallorca. Nos metieron en un hostal separado de los pescadores expertos,
algo que todavía no entiendo bien, porque hay que motivar a los inexpertos
dejándoles ver el ambiente, a los pescadores consagrados, etc. Compartí
habitación Antonio Sánchez Oterino, representante de la Comunidad
de Madrid. Todavía se suele dar este cisma entre los grupos de pescadores
y creo que es un error. Lo mejor es un lugar de concentración único
para todos los participantes, para que estemos todos agrupados. Que haya ambiente.
Que se pueda charlar. Que se hable
con la gente que tiene ilusión por competir y por llegar a donde algunos
han llegado. Darle ese espíritu de competición, camaradería
y deportividad. Porque sobran razones para que sea un deporte individualista.
Yo me animé mucho, además de por mi abuelo, por un chico que en aquel tiempo se vino a vivir al barrio. Hacía pesca submarina y era buen pescador, incluso hoy en día. Yo lo bajaba a ver al dique de abrigo y le veía capturar grandes sobogas, sargos, alguna lubina. Fue quien me dejó un fusil en las manos por primera vez, recuerdo que era un copino grande de aire. Estaba en bañador y por poco me voy a pique de lo que pesaba. El primer fusil que compré fue un copino de gomas pequeño y con punta de tridente.
La competición es muy distinta a ir a pescar por placer. No es ni más ni menos difícil una cosa que la otra, pero hay que emplear enfoques y estrategias distintos. El material debe ser el idóneo. Cuando fui a Mallorca en el 87 había pescadores con una docena de fusiles distintos, sacavarillas, ganchos, electrónica, libros de marcas y muchas otras cosas. Mi equipo era bastante diferente (por decir algo suave). Observé mucho, porque es la mejor forma de ir adaptando el material al uso. Son pequeños detalles que marcan la diferencia mucho más de lo que se piensa. Aquellos tiempos de pescar con trajes de muchos milímetros y cargado de plomo ya se acabó. El neopreno blando y gomoso de hoy permite tener mucha comodidad. Como da más calor con menos material, se ahorra lastre y por tanto se puede bajar más y mejor. Las aletas que recomiendo cuando un cliente principiante me pide consejo son de fibra plástica de dureza intermedia. Nosotros llevamos las duras, porque se ava__a más, pero la pierna tiene que acostumbrarse primero a un esfuerzo normal y luego a otro mucho mayor. El propio cliente es el que al final elige la relación calidad/precio que le interesa porque hay diferencia de prestaciones según el dinero que quiere uno gastarse. De todas formas, es mejor no ahorrar calderilla en elementos que duran años y de los que depende nuestro confort. Unas buenas gafas, que sean ideales para la cara del cliente y de silicona oscura le proporcionarán una despreocupación total. Por una diferencia económica mínima no le entrará agua, estará cómodo, verá bien y compensará la profundidad suavemente. Un buen traje le durará años, estará caliente, cómodo y protegido. Unas aletas que le ajusten bien y pueda usarlas durante horas acostumbrarán sus piernas al esfuerzo continuado. Es resumen, hay que pensar lo que dura el material y veremos que mejor es comprar calidad que precio. En el norte el 98 por ciento de los pescadores llevan un máximo de longitud de fusil de 90. La pareja 90 y 75 es más que suficiente, pero te voy a contar mi opinión sobre el equipo con un poco de orden ...
EL EQUIPO DE PESCA IDEAL DE PEPE VIÑA.
El equipo ligero : aletas, tubo y gafas.
En cuanto
a las aletas, independientemente de su dureza y su adaptación a nuestro
pie, todas tienen un movimiento característico que hay que saber conseguir.
En unas hay que pedalear más rápido o con mayor abertura. Es cuestión
de prueba y error hasta conseguir el movimiento más adecuado. Esto es
importante. A cada aleta hay que sacarle su prestación, su aleteo característico
que no vale para otra aleta. con esto evitaremos calambres, lesiones de rodilla
o tobillo, excesivo cansancio, etc, al tiempo que la aleta nos suministra su
potencia máxima. Es posible incluso cansarse más con una aleta
blanda que con una dura. Con la blanda puedes dar 5 paladas para igualar el
empuje de una dura y puedes llegar a parecer un muñeco de cuerda en las
subidas y bajadas ¡de tanto aletear!. El pescador novel suele estar confuso
con esto y debe pensar siempre en para qué la usará él
y no otra persona. Cree que con una dura no conseguirá aletear. Hay que
concretar que deberá hacerlo bien para evitar lesiones, tirones y cansancio.
A cambio obtendrá mayor seguridad y mayores prestaciones. Hay sitios
en los que yo pesco con corrientes tan violentas que no sería capaz de
entrar y salir con otras aletas que las que llevo. En un momento de apuro, saber
que tus "motores" tienen potencia de reserva es importante. Pero a esto hay
que llegar con el tiempo y acostumbrando las piernas. Pero muy duras no la aconsejo
porque en el norte se hace mucho nado en superficie en vez de en vertical como
en el mediterráneo, y para esto son contraproducentes. Los músculos
de un pescador submarino experto son distintos a los de un ciclista profesional,
deben ser más elásticos y menos duros. Es muy normal que alguien
con músculos duros sufra calambres al usar aletas. Muchos pescadores
con años de ejercicio se extrañan de que a sus compañeros
que empiezan les den calambres, pero es por esto. Aconsejo siempre la aleta
cerrada sobre la regulable. Se adapta mejor, hay menos enganches con cabos de
fusiles, boyas, etc. Es importante que la aleta este en su justa medida, ni
apretada ni floja. Hay que probarla con los escarpines que se llevarán
cuando se usen. Sobre todo que no haga daño en el empeine, que es donde
suele molestar. No hay que sentir ninguna opresión excesiva en el empeine.
También recomiendo escarpines con suela para aquellos que no tienen embarcación
y salen "de infantería" desde el pedrero, aunque pueden usarse unos zapatos
o chanclas de goma y colgarlos de la boya. Las típicas zapatillas de
playa de color carne con hebilla van muy bien y no ofrecen mucha resistencia
si se cuelgan de la boya. Los materiales como el carbono los veo más
apropiados para otros lugares, como el Mediterráneo. Aquí va mejor
una aleta de batalla, que no tenga peligro de romperse por un golpe, una aleta
de plástico. El color no es demasiado importante aunque
el negro va bien siempre.
Anecdota aparte : Las aletas y los sujeta-aletas.
Yo no uso habitualmente sujeta aletas pero es por despreocupación, porque tengo mucho empeine y me oprimen un poco. Un enganche en una roca te puede descalzar y son segundos vitales. Es como el carrete en el fusil cuando vas a profundidad, te da seguridad y más opciones. Los sujeta-aletas es bueno usarlos, sobre todo pescando en la rompiente. Recuerdo el accidente más grave que he sufrido pescando en la rompiente. Estaba pescando en muy poco fondo, quizás 2 o 3 metros con oleaje fuerte. Disparé y comencé a cargar de nuevo. Saque la cabeza y vi tres olas enormes que se me echaban encima. Son "las tres marías", las olas que cada pocos minutos superan a todas las anteriores. Incluso hay series cada varias horas que duplican la potencia normal de la ola. A los barcos la primera lo tuerce, la segunda lo vuelca y la tercera lo hunde. Me metí al fondo con una sola inspiración pero me agarró el remolino. La corriente se puede resistir pero en el remolino no existe ni el arriba ni el abajo, sólo se perciben golpes, riadas de agua y peligro. Solté los plomos instintivamente, el mar me arrancó las gafas y las aletas y me hice una bola protegiendo la cabeza y esperando acabar encima de las piedras de la orilla con los mínimos golpes. Era un corcho a merced del oleaje. Mi error fue no haber soltado también el fusil. Acabé muy magullado y con mi propia varilla clavada en el brazo izquierdo. Se podía haber clavado en cualquier otro sitio. Los dos o tres meses siguientes, aunque el mar estuviera como un plato yo sólo veía olas. Estuve una temporada con sujeta aletas y luego ya me olvidé. Fue hace 7 u 8 años. Mi preocupación era no clavarme el fusil y debería haberlo soltado pero se me enredó. Cualquiera que le pase que suelte todo. Que lo suelte sin dudarlo un segundo. En el campeonato del mundo de Perú llevaba la cinta de las gafas por debajo de la capucha, pero eso ya es para la pesca extrema a lo bestia. La propia capucha de mi traje tapa parte de las gafas. Lo más problemático es perder las aletas, porque entonces eres como un corcho a merced de las olas.
Por tener una cara ancha y mucha separación entre ojos tengo que llevar una gafa de mucho volumen. En estas aguas donde no se baja mucho y hay que ver lo máximo posible no supone un problema. Si hay que bajar mucho, como en el mediterráneo, hay que optar por máscaras de apnea de volumen reducido. Todas las marcas ofrecen modelos similares y lo importante es la adaptación a la cara del pescador, ya que no hay dos iguales. Cuando entra un cliente por la puerta ya veo qué gafas puede usar y cuales no. Hay que probarse todas las disponibles y elegir una, porque NO existe la mejor máscara para todos los pescadores sino máscaras adecuadas para las distintas caras. Lo mejor es la silicona sobre el caucho o goma por ser más cómoda y duradera. Mejor oscura para que no tengamos reflejos en el interior del cristal y ocultemos la piel al pescado. La prueba clásica es poner la gafa sin la cinta sujetadora, inspirar un poco de aire por la nariz, sólo un poco, y notar la adherencia al rostro. Si se cae hay que desecharla inmediatamente porque nos entrará agua, si se aguanta con una inspiración mínima es buena. Si es cómoda y se adhiere bien podemos preseleccionarla. Para la gente con bigote o barba es todavía más critico el ajuste. Muchos usan alguna crema tipo "Nivea" que cubre este pelo para aumentar la adherencia en el agua. Yo bajo con mis gafas anchas a 35 o más metros en el mediterráneo, con péndulo por supuesto, y no me supone fatiga compensar su volumen interior. Pero mejor si no hay que hacerlo. Hay personas que inspiran el aire fresco de la máscara en la subida desde el abismo. Ayuda en los últimos metros, pero no hay que contar con este "extra" por costumbre. El cliente suele venir con una idea o marca en la cabeza, pero en el tema de las gafas hay que pensar más en la adaptación y la calidad que en la marca. También las hay que aceptan cristales graduados, algo interesantísimo para aquellos que ven mal sin gafas "terrestres". Se pueden llevar dos gafas, una grande y otra pequeña, según el fondo y la turbiedad con la que vamos a pescar. El monocristal, aunque lo usan algunas personas, ha quedado desplazado por las de dos cristales, más cómodas.
El tubo tiene varias características importantes : su comodidad, la longitud y su diámetro. Para estar cómodo, el bocado de silicona y adaptado a nuestra boca. En el norte un tubo largo para no tragar muchas "olas" pero no demasiado para meter la cabeza en agujeros y con el diámetro siempre adecuado, con suficiente caudal. Similar al de la traquea de la persona, que nos permita expulsar el agua de un soplo y no agobiarnos al inspirar. Se puede incluso recortar un poco la silicona si nos molesta, dejando los pivotes para los dientes nunca se caerá, aunque nos dé esa impresión.
Las armas
Lo primero es decir que ganan los pescadores y no sus fusiles. Tanto en la pesca como en la competición. Deben ser ligeros así como tener una empuñadura cómoda y muy visible. Su potencia debe ser la necesaria y no tender a conseguir la mayor disponible. La costumbre a un arma es muy importante y cambiar de fusil normalmente perjudicial.
Los
fusiles con tubo de carbono yo los uso en el mediterráneo. Son prácticos
porque no pesan nada, flotan muy bien. Son idóneos cuando se llevan varillas
gruesas para el mero, etc. Pero yo estoy muy acostumbrado
a los tubos de aluminio y los prefiero en el norte, son más duros y fiables.
Con los fusiles, una cosa que cuido mucho es que el gatillo esté muy sensible. Que se dispare sólo con pensarlo. Esto es esencial en la espuma, donde se ven sombras confusas, los peces los alcanzas cuando ya no los ves y todo es instintivo. Que no sea duro facilita que el arpón salga sin retraso ni desviación una vez decidido el disparo. Hasta los últimos fusiles de aire tienen demasiado recorrido de gatillo y un salto al final para soltar la varilla. Esto te hace perder muchas piezas. No tienes la misma sensibilidad que con las gomas. Y mejor las gomas de 16 mm que las de 20 mm de diámetro. Son más suaves y más rápidas. Uso siempre varilla de 6 mm de diámetro que es mucho más rápida que la de 6,5 mm. No es tan eficaz si se espera un pez gordo pero llega para lo que se coge en el norte, excepto congrios. Incluso varillas con diámetros inferiores, como las que algunos pescadores se construyen son muy eficaces para piezas normales. Lo que yo quiero en la espuma es alcance y velocidad, no capacidad de impacto. Cualquier lubina se puede coger con una varilla de 6 mm bien afilada. La punta del arpón hay que cuidarla mucho porque con tanta piedra se chafan mucho. La aleta tiene que moverse sin obstrucciones y abrirse una vez alcanzado el pez. Si no lo hacen, se pueden perder muchas piezas heridas, algo inadmisible. Los fusiles de gomas los considero mejor en general que los de aire, alcanzan más y con más precisión. La goma no tiene que ser ni muy dura ni muy blanda, que tenga una elasticidad progresiva. Normalmente llevo cargados los fusiles en la última muesca porque mis tiros son largos y al vuelo y necesito velocidad de llegada. La goma debe llegar al final con elasticidad suficiente para seguir tirando de ella. Te es más fácil de cargar y el arpón no sale temblando. Sólo cargo en la primera muesca cuando veo algo en un corte o agujero. El 95% de los tiros son cargando atrás.
He probado los tridentes y demás pero soy de la escuela de una flecha tahitiana con puntería. Llega más lejos y es más seguro que estar pensando si me va a llegar el tiro o no. En Perú fallé cerca del 8 por ciento de tiros, incluyendo los tiros desesperados y se me desgarró una pieza de entre las 100 que capturé. Creo que acerté más por la varilla de 6 mm de diámetro en vez de la de 6,5 mm. a pesar de que podía presentarse un pez de mucho peso. Siempre he tenido en mente pescar con 5,5 mm pero nunca me he hecho la varilla y en el mercado no las hay. Trabajé seis años de metalúrgico y me la podría hacer con los ojos cerrados pero por unas cosas y otras se me va pasando. Conozco pescadores que usan varillas de 5 mm y el resultado es una precisión y velocidad alucinantes. El problema es que una lubina de 5 kg dobla esa varilla, aunque no se zafe de ella. El 5,5-5,75 mm en inox es difícil o imposible de encontrar en los mayoristas de metales. Llevo años diciendo que voy a hacerlo, pero se me pasa, creo que sería mejor que el 6 mm todavía. También hay que contar que no puedo pescar con una varilla torcida o chafada, tengo que cambiarla inmediatamente en campeonatos. Funciono con un obús igual en todas las varillas, con el casquillo duro, que nunca pueda salirse de su rosca. Incluso le meto un poco de teflón en la rosca para hacerlo más fiable frente a la vibración y tensiones. A los fusiles les quito el seguro porque no puedo fallar una pieza si se activa inadvertidamente. El fusil o esta cargado o descargado pero no puede uno fiarse del seguro para nada, aunque funcione perfectamente. Que nadie ande fuera del agua o con el fusil orientado a un compañero en el agua escudándose en que el seguro está puesto. Les dejo las guías porque no me gusta que la varilla vibre en su posición y haga ruido contra el cabezal del fusil. Me gusta el sujetahilos retráctil automático porque sale más limpio el nylon y esta más paralelo al tubo cuando se pesca. La punta tiene que estar afilada al máximo. Uso siempre nylon monofilamento en vez de cuerda trenzada. Hace tiempo usaba fusiles de tubo de 25 mm llenos de agua, que no se mueven en la rompiente al ser muy pesados. Hay gente que todavía los usa, pero cansan mucho el brazo y los he abandonado.
La protección contra el frío
Recomiendo siempre traje con el interior microporoso para los que quieren calor y comodidad. Los biforrados sólo para los que optan por una comodidad a la hora de ponérselos (que resulta relativa) y por la falta de mantenimiento. Las cremalleras no existen en los trajes de pesca. Tampoco los trajes sólo con costuras. Las uniones de neopreno deben estar pegadas y si lleva forro, también cosidas. El traje liso por fuera va mejor sobre todo para los pescadores con embarcación y que cambian de zona rápidamente. Seca muy rápido y pierdes menos calor en los trayectos. El viento no penetra el neopreno liso exterior. No te destemplas ni tienes que estar pendiente del chubasquero. También desliza mucho mejor en el agua que un traje con forro exterior de nylon o lycra. Es mucho más delicado, pero indudablemente es su único punto débil, en todo lo demás es mejor. Yo lo uso porque es lo mejor aunque para comenzar es más aconsejable apostar por los de forro exterior, que son más resistentes. Aunque tengamos dinero, lo que no es normal al principio, hay que aprender a valorar y cuidar el equipo. El traje nos protege además de las rozaduras y nos da seguridad psicológica.
Respecto
a los escarpines yo uso los Black Line de Picasso lisos por fuera y forrados
por dentro. También hay otros muy buenos que son los microporosos interiores
con forro exterior para cuando el agua esta fría. Vas muy caliente y
lo que primero que se enfría, los pies y las manos, van más protegidos.
Los lisos por fuera están diseñados para que el flujo de agua
fría que reciben resbale y no penetre al interior como lo haría
si tuviese forro. Yo lo noto bastante. Es importante que quede justo, que el
agua que entre no ande circulando dentro de una bolsa ni mezclándose
con agua fría. El escarpín debe ir por dentro del pantalón.
Si va por fuera es porque es más cómodo de poner pero al bajar
y subir hace bolsa, entra agua fría y no es la solución correcta.
El pie es muy delicado con el frío. Lo mismo pasa con los guantes, yo
siempre procuro llevarlos por dentro del traje. Esas pequeñeces también
suponen un freno al desplazamiento.
En los trajes realizo algunas modificaciones. No me gustan los pantalones altos porque me sofocan mucho y me limitan los movimientos. Por eso yo transformo los pantalones y les quito los tirantes dejándolos con pantalón hasta el comienzo de las costillas. Eso noto que me permite oxigenarme y recuperarme mejor y mover los brazos más rápido. Con los lisos exteriores y microporosos interiores, lo que hago es cortar el pantalón a la altura del ombligo y hacer otro corte a la altura de las costillas. La faja de neopreno intermedia le doy la vuelta y la pego de nuevo dejando que contacte el microporoso del pantalón contra el microporoso de la chaqueta e impidiendo la circulación de agua. Ya he preparado muchos trajes así para los clientes de mi tienda. Lo que hago es hacer un poco más estrecha la faja de neopreno para que no se baje. Sacando 4 o 5 centímetros la faja queda perfecta. Los clientes notan que van más ligeros.
Prefiero personalmente si es necesario poner un chaleco que el pantalón de peto alto. El chaleco ideal es el liso exterior y microporoso interior pero es frágil y se suele optar por el forro exterior y microporoso interior en 3 mm, que es suficiente. Prefiero el chaleco sin mangas porque es más fácil de poner aunque abriga más con manga corta. Pesco todo el año con chaqueta de 7 mm y pantalón de 5. Solamente en competición me paso al 7-3 ó 5-3 para ir más ligero de plomo y aumentar el ritmo. El pantalón cortado permite también realizar una necesidad física urgente sin sacarse la chaqueta, algo que cuando sucede se agradece.
El equipo lo imprescindible es endulzarlo cada vez que se utilice y dejarlo secar alejado del sol directo. Cada varios usos se puede lavar a mano con un poco de jabón del mismo que se usa para ponérselo. El neopreno siempre húmedo y colgado adelgaza y pierde flexibilidad. Si se puede alternar dos equipos mucho mejor, así se le da tiempo a recuperar a uno mientras se usa el otro. Una traje de 5 completo y otro con chaqueta de 7 y pantalón de 5 para mí son la combinación más completa para todo el año. Yo normalmente llevo en la barca dos equipos y decido según el día y el estado del mar. También llevo varias medidas de fusil. Resulta más caro, pero disfrutas en las mejores condiciones. El momento, el día, la zona, la corriente, la temperatura, el oleaje, la profundidad, todo eso influye para seleccionar el equipo. En cuanto a las bermudas (pantalón corto de neopreno) yo no las uso, me oprimen y no necesito ni el calor ni la estanqueidad extra que suministran con los trajes que uso. Si son buenas cuando se usa un traje biforrado porque eliminan mucho la entrada de agua por el cierre entre chaqueta y pantalón. Aunque hoy los pescadores se pasan rápidamente al microporoso. Una cosa que yo hacía cuando usaba biforrados o antiguos microporosos era poner una cinta de goma de neumático estratégicamente para reducir el intercambio de agua con el exterior. También sirve para quien adelgaza o tiene un traje heredado que le va grande. Una a la altura del ombligo e incluso otra en el pecho. No deben molestar y con un ancho de tres centímetros es suficiente. Bloqueas el movimiento de agua interna rápidamente y es una solución de coste cero.
Con los guantes me gusta tener mucho tacto para manejar todo bien, incluso hacer o deshacer un nudo con guantes. Si se tiene frío se puede llegar a un máximo de 3 mm. de grosor, pero ya se tiene una torpeza enorme para manipular una culata, un pez, un nudo. Pueden ser biforrados o mejor microporosos, que son mucho más calientes. Piel por la palma y neopreno por el dorso son lo mejor, aunque si estas mucho quieto se te puede enfriar la mano.
Los plomos.
Los
plomos compensan la flotabilidad de traje y NO sirven para bajar más
rápido ni más profundo. Debe usarse la cantidad de plomo justa
para despegarse del fondo con comodidad y flotar holgadamente en superficie.
Sólo para la pesca a la espera en muy poco fondo (menos de 4 metros)
es necesario ir lastrado
de más. Este lastre puede tomarse del fondo (una piedra) y meterlo entre
el cinto y el traje. Cuando no lo necesitemos, lo devolvemos al fondo. El cinturón
siempre elástico y mejor el cierre de cocodrilo. El cierre marsellés
es cómodo pero puede dar el problema de romper por el agujero y eso en
competición no puede pasarte. Yo llevo el plomo de mayor peso en la barriga,
para que no esté sobre los riñones. Incluso el portapeces de cintura
lo llevo por la barriga en vez de llevar los peces por la espalda. Me resulta
más cómodo. Llevo de 8 a 9 kilos normalmente, poniendo dos pastillas
de dos kilos delante y el resto en pastillas de un kilo en la espalda. Al cortar
los pantalones gano de 1,5 a 2 kg. de plomo que dejo en tierra. Aquí
esta de moda cortar los pantalones siempre y cuando lo hagas con la faja hermética.
Siempre es bueno pescar en pareja por la seguridad y en este caso es necesario
llevar algo de color llamativo para que te vea el compañero. Un cinturón
puede ser negro o de color para realizar esa función de localización.
También los plomos pueden ser de color o no. En vez de usar plomos de
quitar y poner del cinto, como hacen otros pescadores yo pongo el plomo dentro
del traje en la zona del cierre delantero, delante del pubis. Suelo poner un
kilogramo y como máximo una pastilla de dos. No se mueve y es rápido
de poner y quitar, aguantándose perfectamente. Los plomos en las aletas
sirven para la espera pero no son interesantes en la rompiente porque fatigan
mucho con tanto ritmo.
Mi experiencia con el uso del lastre móvil o péndulo es en el mediterráneo. Aquí en el norte no es muy útil. Es un tema que hay que aprender con cuidado y sin precipitación. Debe empezarse por soltar el plomo sin pescar para dejar la aprensión de alcanzar profundidades nunca visitadas. cuando se ve que vuelves bien, sobrado, a la superficie, entonces podemos empezar a usarlo para pescar. Siempre todo muy gradual. Hay que saber hasta donde puedes responder y conocer tus nuevas limitaciones.
Use la mochila francesa o baudrier y va bien. Es para pescadores experimentados por la dificultad para sacarsela en una condición límite. Es para pescar en muy poca agua y te estabiliza más que el cinturón de plomos. Para los que tienen dolor de espalda o riñones se reparte más el peso y les alivia. Las tobilleras también son buenas para la pesca a poca agua en la que se hacen esperas. Yo los llevaba detrás de la rodilla porque me cansaban menos y cumplían su función. En esta posición me van fenomenal, mucho mejor que en el tobillo. Pero hay que ponerlos ladeados para no estorbar la flexión de la rodilla. Me hice unos caseros cortando un plomo comercial de un kilogramo por la mitad y usando una goma de neumático. Fue hace mucho tiempo.
El cuchillo.
El cuchillo es vital e imprescindible. Repito : IMPRESCINDIBLE. Tiene que estar muy afilado y preparado para ser usado inmediatamente. Yo lo llevo en la pantorrilla por su cara interna para evitar los enganches con la laminaria y los cabos de la boya, etc. En el exterior se engancha mucho más. Tiene que estar al alcance de las dos manos. El que use la mano derecha en la pantorrilla izquierda y al contrario. No veo bien llevarlo en el brazo. ¿Qué pasa si se nos inmoviliza el brazo contrario a donde llevamos el cuchillo?. En el cinturón podría llevarse pero lo mejor sin duda es la pantorrilla. No hace falta que sea grande, sería un estorbo, pero sí suficiente. Se usa poco, pero cuando se usa puede ser a vida o muerte. Yo sólo lo uso para rematar congrios y como sólo cojo el pescado más difícil apenas lo utilizo. Hay que conservarlo con grasa o vaselina y chequearlo cada cierto tiempo en su filo. Yo uso grasa, que es más protectora, aunque más sucia.
La boya de señalización.
La boya es un elemento de seguridad imprescindible para hacerte ver por las embarcaciones. Además de ser obligatorio su uso por ley bajo pena de una sanción que te da para comprar una docena de ellas. En competición es bueno llevarla para esto más que para guardar el pescado o los repuestos. En el norte si se pesca en la rompiente la boya es muy peligrosa, al contrario de lo que mucha gente piensa. La cuerda que tienes que llevar se engancha fácilmente cuando andas por el fondo y doblas piedras. Te puedes quedar abajo con estas cosas. Yo la suprimiría si el barquero esta cerca o un compañero la lleva y la compartimos. Como se pesca muy a la orilla, la función señalizadora a las embarcaciones no se cumple, porque ninguna embarcación se va a meter por donde estás tú. En el Mediterráneo, en donde se pesca muy separado, si sirve de aviso, aquí no. La cuerda es peligrosa. La hemos sustituido por una manguera fina de plástico que al ir hueca tiene una flotabilidad muy superior y aparte te permite usar el sistema de paso del pescado a través de la manguera (ver nuestro aparte sobre la boya de Viña). Pierdes la función de balizar bien una piedra con aguas turbias que tiene la cuerda amarilla, pero tiene otras ventajas. Lo menos peligroso es llevar portapeces a la cintura. Yo creo que este punto la reglamentación esta equivocado y añade peligro al pescador
La boya actual suele ser el pepino inchable o zepelín pero se está poniendo de moda la plancha. Estas planchas baratas de bodyboard que tengo en la tienda son para gente que se las hace. Para el que sale desde la orilla tienen ventajas de comodidad y rapidez indudables. Desde embarcación ya tiene más inconvenientes que ventajas. Cuando los campeonatos son desde la orilla es una ventaja llegar antes a una zona y debe ser por eso que se usan mucho en Francia, donde se compite mucho saliendo a nado desde la orilla.
Otros materiales.
La linterna
es un complemento que uso muy poco porque al contrario de lo que puede pensar
mucha gente, asusta mucho al pez y resulta más difícil capturarlo.
Sólo la uso cuando con la vista no alcanzo a ver lo que hay al fondo
de un agujero grande y oscuro. Prefiero alumbrar como último recurso
cuando ya no veo nada
más
allá. Uso cualquiera porque no me preocupa demasiado, estoy probando
una pequeña pero podría llevar cualquier otra de uso común
entre pescadores. En la pesca en la espuma no se usa nunca.
En cuanto al scooter submarino o torpedo, se está usando bastante en el mediterráneo para ver zona e incluso para pescar o ayudar a pescar. Yo prefiero depender de mi mismo y no de una máquina que puede fallar. A mí no me acaba de convencer porque estoy intranquilo en el fondo, no puedo dejar de pensar en que si falla estaría en una emergencia. Yo de una máquina no me fío, prefiero lo artesanal, lo sencillo, el deporte sano. El péndulo es algo en lo que no dependes de nada eléctrico y es perfectamente calculable. Para el norte desde luego el torpedo no vale para casi nada. Las búsquedas de piedras en los arenales aquí no se hacen. Hay tanta piedra que no necesitas ir a eso.
No me gustan los aros portapeces porque pueden abrirse, el mejor sistema es la aguja portapeces, es infalible con un buen cabo y permite eliminar el sufrimiento innecesario de las piezas capturadas.
El carrete se usa poco aquí. Pero puede aconsejarse su uso casi siempre. En la rompiente no compensa la pérdida de maniobrabilidad pero para disparar en cuevas con aguas sucias es ideal. También para sacar un congrio, o recuperar un dentón, una dorada, una lubina. En la rompiente tres metros de nylon dan para forcejear y sacar arriba un róbalo por muy grande que sea si el tiro es bueno. En el peor de los casos se suelta el cinto y lo vences fácilmente. El carrete no ocupa mucho pero tengo falta de costumbre porque casi nunca lo uso. Es muy bueno para los principiantes porque permite desentenderse de una pieza y regresar a la superficie.
Los fallos del equipo suelen derivar de errores humanos previos por falta de mantenimiento. En una competición no llevo nunca material no probado previamente ni nuevo, salvo cosas como varillas o gomas. El traje, las aletas, las gafas, los fusiles, etc tienen que estar usados y probados.
El equipo es decisivo para ganar una competición. En niveles altos hay que saber los grosores de traje, las longitudes de fusiles, las herramientas que harán falta. Pero soy muy previsor y llevo de todo por duplicado. Soy incluso exagerado y vale más que sobre que tener un mal resultado por falta de previsión.
Las embarcaciones de pesca.
La primera neumática que tuve fue una neumática desmontable de 4 metros. Pero actualmente se impone la semirrigida porque requiere menos atenciones, es más de batalla, navegan mejor. No le afecta la arena. No hay que incharla y desincharla. Con la desmontable estropeas el coche mucho por el óxido y era un trabajo terrible. Teniendo unos buenos tambuchos para estibar equipo, remolque y rampas, todo el mar es del pescador. Si es muy grande hay que tener un buen coche. Aquí siempre he ido con semirrigidas de menos de 4 metros de largo pero creo que hace falta más eslora para tener seguridad. Cinco metros es un buen compromiso. Fuera del agua es grande y en el mar todo es pequeño. La llenas rápido de trastos.
El esfuerzo de subirla y bajarla es poco teniendo un coche bueno y una rampa en condiciones. Así tienes movilidad y seguridad en el mar. Una barca más pequeña te obliga a moverte cerca de la zona y no puedes salir desde más lejos. Siendo el motor poco aparatoso, la elección entre 2 y 4 tiempos, 2 o tres cilindros ya son cuestiones de la persona y sus expectativas de uso. Yo le doy más importancia a la barca que al motor. Tiene que navegar bien y aguantar el mar. Que no te de golpes y esté bien distribuida.
Actualmente poseo una semirígida de la marca portuguesa Maremar de 4 metros cuarenta centímetros construida en neopreno-hypalón que distribuye en España Andrés Intersport, de Elche. Aquí el mar es duro y en cuestión de una hora puede endurecerse de repente o meterse viento. Tiene una bañera grande y navega bien con mar. Voy muy cómodo de pie o sentado y delante de una consola con volante. La he equipado con un depósito de gasolina que me he hecho en acero inoxidable. Los 110 litros de gasolina que llevo en el tambucho de proa me liberan de estar pendiente de los depósitos portátiles y asientan más la barca con mar formado. Puedo decidir en el mar si prolongo una salida o cambio a una zona distante sin preocuparme de la autonomía de carburante que me queda. Y es más limpio. Llevo un motor Evinrude tricilíndrico de 60 caballos con arranque eléctrico y mezcla automática de aceite que le da una velocidad elevada y fiable, necesaria para "escapar" de un empeoramiento repentino del mar aunque esté alejado de puerto.
En cuanto a la electrónica uso bastante el teléfono móvil para dar tranquilidad a la familia y atender alguna gestión que tenga que hacer. Por supuesto es ideal para una emergencia. La sonda no la uso porque pesco la rompiente. Pesco poco en bajos aislados, la vida en estos sitios quizás es mejor, pero el agua suele estar turbia y el ritmo de captura es distinto por la profundidad, etc. No obtengo tantos resultados. En el mediterráneo si que es necesaria la sonda he incluso el GPS (Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global por satélite) para pescar en las secas donde hay pescado.
Como veo el futuro inmediato.
En el
campeonato de España deseo simplemente hacer un papel digno ya que será
muy difícil quedar entre los primeros sin una reparación
exhaustiva. Esta preparación me supondría perder adaptación
al mundial prácticamente antes del mismo y no puedo caer en esa tentación.
Además habría que dedicar muchos días al reconocimiento
previo para preparar la prueba y no dispongo de ellos. Realizaré la prueba
con la dedicación con la que siempre lo hago, ya sea un campeonato o
una prueba social del club, pero será un día y luego volveré
a preparar el mundial. Me conviene estar en Gijón saturado de adaptación
a esta pesca. Tengo que poner todos mis sentidos en el mundial.
Respecto a los otros pescadores, atiendo a todos los consejos pero sobre todo escucho, observo y luego si me parece oportuno lo adapto a mis necesidades. No tomo una idea y la copio sin más. La estudio y comprendo de forma que puedo adaptarla y mejorarla para mi equipo. Todo lo que uso está muy razonado y pensado previamente. No dejo cosas a la improvisación porque es fatal en una competición. Aunque vea la idea acabada, todavía puede pensarse más en ello y mejorarla, contrastarla, revalidarla.
Los pescadores parece que nos transformamos cuando nos ponemos un traje. Mi esposa Geli me lo ha comentado mucho y otras personas también. Fuera del agua soy relajado, tranquilo, apacible y dentro todo lo contrario. Soy otra persona y mucha gente tiene esta doble personalidad. El mar es otro mundo y nos comportamos de forma diferente. Estas haciendo un deporte que es único en un mundo aparte. En el Cantábrico y Atlántico, además de las características que podemos poner como comunes a la pesca en todos los mares, hay otras dificultades. El mar pone a prueba al pescador y dificulta mucho su evolución.
Mi postura sobre el Ecologismo.
Nosotros capturamos un pez que captura peces, mariscos u otras formas de vida en un terreno difícil, en el que resulta muy complicado capturarlo. Seleccionamos presas grandes, que ya ha procreado varias veces. Se trata de la supervivencia. Ese pez esta sobreviviendo alimentándose de otros peces o animales. Exactamente lo mismo que nosotros hacemos. No sé porque la naturaleza se comporta de una forma y nosotros los pescadores submarinos no podemos comportarnos de la misma. Nosotros no somos barcos factoría, somos meros pescadores deportivos que capturan para comer por nuestros propios medios. Cogemos especies adultas en un medio difícil y con medios naturales. No hay nada más que decir.
En la pesca submarina las legislaciones de un mar no valen para otro, porque no son iguales las condiciones. Aquí este deporte es de lo más duro, bello, difícil y satisfactorio que pueda encontrarse. Aquí debería de ser de los últimos sitios donde se podría hablar mal de la pesca submarina. Aquí cogemos las especies que más abundan, más se regeneran, sargos y botones, alguna lubina y para de contar. No hacemos mal a ningún negocio, al contrario de la escasez de merluza, besugo, bonito, etc que padecen los caladeros profesionales. Como se ha agotado todo eso ahora quieren acusar a alguien de la desaparición de una especie, cuando son ellos los que hacen las redadas de miles de kilogramos de sargo, lubina, etc incluso con artes prohibidas. El doble filo del ecologismo es que nos acusan para que nosotros acusemos. Para que nos arrojemos basura entre nosotros y otros colectivos. Yo quiero explicar la situación sin acusar a nadie, los actos hablan por sí mismos. No deberíamos caer en defendernos porque no hacemos nada de lo que debamos defendernos. Creo que esto se entiende si se analiza la situación fríamente, sin apasionamientos o extremismos.
¿Qué
político levanta la mano para hacer algo con la industria o la contaminación
si puede arruinar su carrera?. ¿Quién puede meterse con alguien que vive
del mar?. Mueve muchos millones el negocio del mar. Es más sencillo atribuir
la escasez y los males a un colectivo reducido, dividido e individualista como
nosotros. Ahora más que nunca hay que unirse o puede irnos muy mal aún
teniendo la razón de nuestro lado. La federación comprende muchas
actividades subacuáticas y algunas de ellas antagonistas en parte. Se
dispersan los presupuestos, la unión, la solidaridad. Sería partidario
de una federación centrada en la pesca submarina. En otros mares pescas
un pez y parece que has destruido el negocio de un club de buceo. Esta acusación
se globaliza y la imagen se extiende al norte, en donde ni se da esta situación.
Estaría incluso a favor de legalizar la pesca submarina como una profesión o arte de pesca legal como otro cualquiera. Sacar tu licencia fiscal, tener un cupo de especies, y ser un profesional más como quien lo hace con red. En otros países está arraigado como profesión y lo ven así porque ha sido su vida desde siempre. En este desde el principio fue un deporte y es difícil cambiarlo porque hay pocos marineros que quieran o puedan vivir de esta forma. Sería como dar entrada a nuevos competidores, no a una reconversión de los que ya existen. Los cambios no son naturales en política. Esto esta cambiando pero siempre para desarrollar el deporte. Hay muchos más practicantes. Muchas más ventas de material, esponsors, éxitos deportivos, etc en estos dos o tres últimos años.
Unos consejos a los que comienzan.
El club es la mejor manera de iniciarse en este mundo. Hay que elegir uno que se dedique a la pesca preferentemente y en el que el ambiente sea grato. Hay clubs con un ambiente cerrado o enfocados a otras actividades que generan muchas desilusiones al principio, incluso el abandono de la actividad. Una buena elección del club es capital para el éxito en esta afición y no debe hacerse a la ligera, hay que observar cuidadosamente el ambiente antes de decidirse.
La normativa legal hay que conocerla y respetarla. Después de eso, ha disfrutar. Espero que podamos seguir disfrutando por muchos años. Estar federado y al corriente del resto de obligaciones legales te convierte en un pescador submarino y no en un "ilegal".
Más
consejos para avanzar.
Compenso mediante un movimiento de deglución. Hasta hace poco compensaba con la conocida maniobra de Vasalva, la pinza en la nariz. Comencé a practicar el poner un poco de presión sin usar los dedos en la nariz y conseguí acostumbrarme. Ahora sólo compenso así y me va mejor ya que me deja una mano libre todo el tiempo y permite ser un poco más hidrodinámico en los desplazamientos. Me costó bastante conseguirlo y lo hice porque me daba la impresión de que no me abría bien el tímpano, que es algo muy delicado. Comencé porque el año pasado tenía un problema con un oido, que se me taponaba a las dos horas de estar en el agua, y busqué alternativas a la compensación clásica, que me iba fenomenalmente hasta ese momento. Se me ocurrió que el tímpano se forzaba al pinzar ya que la deglución es más continuada y suave. Vi que va mejor y lo uso más. Si tengo que pinzar también lo hago más suave. Los principiantes tienen que tener mucho cuidado con los tímpanos. Más que con los músculos. Mucho ojo también con los dolores de oídos e infecciones, hay que tratarlos inmediatamente. Pueden dar problemas graves.
La acuacidad es muy importante y se consigue con la práctica, aunque algunos consejos son interesantes. Al dar el golpe de riñones para iniciar el descenso, debe tratar de conseguirse el máximo silencio. Debe ser un movimiento natural y fluido. Podemos sacar el tubo de la boca para no dejar salir burjujas en la inmersión que son detectadas muy fácilmente por los peces y les asustan. También con la boca cerrada sin el tubo hay gente que se siente más relajada. Debemos comenzar a aletear cuando las aletas están completamente sumergidas para no chapotear. Los principiantes pueden practicar esto con los ojos cerrados para tener consciencia del movimiento y no distraerse hasta que consigan realizarlo automáticamente. Cuando tenemos un pez a la vista debajo es más importante.
La precipitación en la captura de un pez es mala consejera. Es mucho mejor la calma. Esperar para obtener un mejor ángulo de tiro es una costumbre saludable pescando al agujero y en otras ocasiones, especialmente con piezas grandes. Debemos intentar alcanzar una zona buena de la presa, como la cabeza y evitar los disparos en el vientre, que pueden hacernos perder una pieza malherida. Las piezas al agujero deben sacarse de frente o tendremos muchos más problemas. Frente a un congrio grande es imprescindible asegurarse de que esta muerto o no lograremos extraerlo. Siempre debemos subir las piezas ofreciendo la mínima resistencia hidrodinámica o con una cuerda, jamás de lado porque frenarán mucho nuestra remontada. Sólo una vez colocada en el portapeces le extraeremos la flecha. No hay nada más fustrante que ver como una pieza todavía viva se nos escapa de entre las manos. Una vez en el portapeces debemos evitar sus sufrimientos y enredos haciendo una pequeña perforación en la base del cráneo con la aguja portapeces.
Para pescar como lo hago voy con el fusil hacia atrás. Con la punta a la altura de mi cabeza o ligeramente delante. Como el agua está muy turbia, si lo llevase delante asustaría al pez antes de verlo. Voy muy pegado al terreno, deslizándome rozando las piedras y canales y mirando lentamente cualquier punto de posible concentración de peces, pared, esquina, etc. En cualquier corte interesante te reparas un poco por si una miniespera hiciese visible un pescado cercano. Si se aproxima un metro puedes pasar de no verlo a verlo perfectamente. El instinto te dicta donde tienes que pararte por si acaso. Al final casi siempre termino arriba, flotando entre la espuma y algo alejado de la piedra. Cuando hay bastante rompiente hay que sumergirse a más distancia y retroceder para salir alejado de la rompiente. Hacer la entrada y salida sumergido porque por arriba no hay quien aguante el remolino.
Tengo la titulación de patrón de embarcaciones a motor, no el titulín de la federación de motonáutica. En esto también hay que informar a los pescadores, que tienen que estar perfectamente al corriente sobre las titulaciones que se requieren para manejar hasta una neumática. Las sanciones pueden ser graves por incumplimiento de la normativa. Te pueden poner una multa superior al valor de la barca si no llevas los papeles en regla.
Casi
no estudio las cartas náuticas porque la pesca la realizo toda en la
espuma y no me son de utilidad. La electrónica en general no me sirve
para esto porque ni siquiera suelo pescar en bajos separados de la costa. tampoco
tiene interés reconocer el terreno con un propulsor submarino porque
no vas a ver lo mismo que si lo haces en apnea. Eso es más valido para
el mediterráneo u otros mares. Sólo lo hago si no tengo mucha
idea de la zona. Busco siempre lo más expuesto al mar. En la zona del
mundial todo esta expuesto es por un igual en cuanto a cantidad de pescado.
En otros lugares, como en Galicia, las puntas siempre serán mejor que
el interior de las rías.
Me alimento con una dieta sana. No fumo y raramente bebo más que alguna sidra. En las salidas de pesca con un plátano y el zumo de alguna naranja o limón aguanto todo el día. Ojo que hay personas a las que el zumo les da unos ardores de estómago terribles en el agua y acaban tomándose un almax forte (medicamento para el estómago) por salida. Cada cual debe comer lo que mejor le venga mientras sea sano. El chocolate, la leche condensada en tubo, los frutos secos también son muy usados por los pescadores en general. Muchas veces ni llevo agua, pero lo mío es por despreocupación porque no la necesito. Si hay algo lo como y si no hay no como. Si me acuerdo llevo un tubo de leche condensada y me lo tomo entero. Si aconsejo que la gente lleve comida y agua. Lo único que me tomo es una aspirina antes de competir por si me duele la cabeza o me da un tirón antes de ir al agua. Es algo más psicológico que físico.
Si el mar no me dejase entrenar quizás recomendaría la piscina pero para mí el único entrenamiento es el mar y salir lo máximo posible. La apnea estática no la practico. La dinámica si me encanta, llegaría a conseguir entre los tres y cuatro minutos en estática si me entrenase. Pero sólo me motiva la apnea distraída, la realizada en la pesca.
Mi pesca por placer.
En invierno te apetece ir al Mediterráneo porque aquí esta malo. Cuando ya has ido a otros sitios y ya sabes lo que hay que hacer entonces la magia de las primeras veces desaparece pero sigue atrayéndote. He estado en Marruecos, un país problemático por la miseria y el control que existe. Nos paraban cada dos por tres pero una vez que llegamos al pedrero y nos metimos desde tierra en el agua la cosa estuvo bien. Los cuatro pescadores que íbamos lo pasamos maravillosamente. Allí no voy a decir que desconozcan la pesca submarina, la conocen y esta reglamentada, pero no se practica. Cogimos también peces del estrecho, como borriquetes y pargos. En las fotos que se publicaron parece que había cogido yo solo todo el pescado cuando en realidad éramos cuatro. Es algo que da mala imagen. Pescábamos desde tierra unas 5 o 6 horas. En el lado atlántico había meros bastante grandes alrededor de los veinte metros. Los permisos hay que tenerlos en regla y buscarse una persona que haga de guía, hable con la gente del país y te facilite las cosas.
El punto de vista antes del Mundial.
La zona puede variar mucho en cuanto a las condiciones climáticas. No hay pescado como de Cabo Peñas para el oeste pero hay pescado. Lo que será difícil es encontrar el pescado según la climatología del día. Yo tengo una idea bastante clara de las respuestas que hay que dar a las condiciones imperantes el día de la prueba y espero acertar con mi decisión. Los demás países vendrán previamente a adaptarse y planificar su estrategia. Esperemos que no me marquen tanto que no me dejen pescar con tranquilidad, respetando el reglamento. Para mí los principales competidores a priori son todos. Son tan buenos que se adaptan bien a cualquier terreno. Esperemos que no se adapten lo suficiente. Hay seis o siete naciones punteras. Las clásicas como Italia o Francia, sudamericanas como Perú que tienen mares duros, Portugal, ... Todos son peligrosos.
La climatología del día influye mucho. El agua caliente le gusta al pescado y esta costa esta muy expuesta a la corriente. Tienes que buscar el agua caliente en recodos tapados de la corriente fría o concentraciones de corriente caliente. Pero te puedes encontrar con sitios con agua estancada todavía más fría. Pero sobre todo la batiente es la señal de pescado. El oxígeno en el agua es señal de movimiento, de vida.
Las competiciones en el norte se ganan en un 98 por ciento de los casos con los botones (lábridos) y con los sargos. Si no fuese por esas dos especies aquí no digo que la pesca no tuviese futuro pero se vería muy mermada en sus posibilidades. Tendríamos algún congrio en una cueva que habría que dar con ella, algunas lubinas si están en la zona y ocasionalmente doradas y dentones. También varía mucho la población con la zona. Cabo peñas por ejemplo es el lugar más expuesto de la costa asturiana y allí incluso tiene sentido la pesca en profundidad. Hay botones grandes y pintos hasta la profundidad no alcanzable por un pescador. Pero el resto de la costa es diferente, menos profunda y se pesca hasta los 10 metros con preferencia.
Los peces se mueven mucho y es difícil preparar una grieta concreta. Hay bastantes pescadores y el pescado está intranquilo si no tiene garantizada una batiente que le proteja. Si rompe entonces si que se arrima con confianza a la orilla. De Cabo Peñas hacia el este el pez se comporta de forma diferente que hacia el oeste.
Los apoyos que he recibido son fundamentalmente de mi patrocinador Picasso. Creo que es la única empresa en España que apoya decididamente a los pescadores submarinos. La que más apuesta por este deporte, por la competición, por los pescadores que destacan. Me aporta el material y me apoya en mi tienda para poder ir tirando. El nivel es ridículo comparado con los de los deportes de masas. Pensemos en Induraín o Arantxa. Las demás marcas que siempre estuvieron en el mercado no han ayudado hasta hace muy poco a los pescadores punteros, quizás sea porque Sandro Picasso es italiano y allí el mercado está mucho más desarrollado que aquí en todas sus facetas. El fue el primero en destinar un porcentaje del presupuesto al apoyo de pescadores. Existe una oportunidad de oro para empujar a la pesca en este mundial en España. Repercutirá mucho y es bueno poner toda a carne en el asador para informar a la opinión publica, a los detractores y a las instituciones de la verdadera realidad de este deporte. Que es sano, deportivo, ecológico, selectivo, etc. Es una pena incluso que para la gente que alcanza el máximo escalafón en un deporte no tenga el más mínimo apoyo institucional de la región, la comunidad o el país.
El Consejo Superior de Deportes no aporta ninguna ayuda. Incluso en curriculums tan espectaculares como el que puede tener Pepe Amengual no hay ni una beca para preparar tranquilo un mundial. Llegas arriba y ves que aunque lo hagas más veces va a dar igual. No puedes dedicarte a la competición completamente porque debes trabajar para subsistir. Eso sí es una desilusión. Tengo una buena neumática gracias a mi esponsor y al suministrador de la embarcación y del motor, que me han ayudado. Se me caería la cara de vergüenza si fuese el campeón de Asturias y pidiese una lancha para competir pero soy campeón del mundo y es lo mismo. ¿Merece la pena el esfuerzo o no?. Y la cosa no cambia. El producto de los éxitos deportivos se traduce en recursos que ingresa la FEDAS y que no acaba revirtiendo mínimamente en las personas que los consiguen. Quizás si se diferenciasen las actividades, a cada una le correspondería según su aportación. Los recursos generados por el mundial por ejemplo, repercutirán muy poco en los pescadores, los principales protagonistas del evento. No se si una ayuda antes del éxito es procedente o no pero una vez que ganas ¿qué sucede?. Lo mismo : nada. Hay poco apoyo en general.
Hay algunas picardías que veremos en el mundial y de las que hablaremos largo y tendido. El cambiar de chubasqueros y de boyas para despistar en los marcajes estará a la orden del día. Incluso los barqueros muy llamativos, por ejemplo una chica, se disimularán mucho. Susana, la compañera de Bittor Mentxacatorre no es su barquera en campeonatos importantes, aún cuando lo hace de forma inmejorable, porque es tan evidente en el mar que no hay forma de no fijarse y dejar de localizar a su pescador. Dejar salir a los otros primero para evitar el marcaje. Preparar una salida a toda velocidad para llegar el primero. Todo eso y mucho más será lo que veremos.
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