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LIBIA : EL PARAISO DEL PESCASUB PRINCIPIANTE

¿Existe algún lugar del Mediterráneo donde se puedan pescar regularmente dentones grandes a un par metros de profundidad? ¿Y un buen mero en una cueva sencilla que se vé desde superficie? Si. Entre ellos Libia. Aunque todo lo demás no es tan fácil. Descubre con nosotros como fué el mediterráneo hace bastantes años y algunas notas curiosas de ese país árabe al que se le ha levantado recientemente el embargo.

 Pesca cerca de las ruinas romanas

Hasímn, el pescador local que nos ha alquilado su bote para un día de pesca no cree que vayamos a capturar muchos peces. Los pescadores submarinos locales ya no los sacan ni "con botellas". Esta frase, traducida del árabe por nuestro guía Ravía, nos llama la atención, nuestras noticias son otras. Creemos estar en el paraiso de la pesca mediterránea. Pensamos ser viajeros del tiempo a un mar que sólo hemos visto en blanco y negro.

Los siete amigos esperamos capturar cada uno de nosotros una gran pieza, o varias puestos a pedir, que justifiquen el desplazamiento y las dificultades en la frontera. Las ganas no faltan. A medio kilómetro del pequeño puerto se encuentra Sabratah, unas de las ruinas romanas más accesibles. En Libia casi nadie las visita y se pueden fotografiar a placer. Recordando los tres turistas por metro cuadrado de las ruinas turcas o griegas (que son menos interesantes en opinión de los especialistas) esto parece abandonado y es grandioso.

Al agua ... ya !

La costa Libia en general es muy arenosa y llana. Pero en el borde de posidonia y arena, en cada bajada vemos un mero pequeño. Me canso de buscarlos más grandes. Los agujeros no dan demasiado tamaño y capturo uno de unos cuatro kilogramos. Mientras lo desenroco veo otro más grande, mirándome desde la siguiente piedra. Luego voy a mirar y no lo encuentro. ¿Por qué hay tanta diferencia de comportamiento entre los pequeños y los grandes? Incluso en Baleares los peces te dan más oportunidades. Estos no sólo tienen un master "anti-pescasub" ya hecho, sino que lo tienen aprobado "Cum Laude". ¿Donde se ha visto que un mero pequeño entre y salga de 5 agujeros seguidos antes de desaparecer sin mirar atrás?. Parecen sargos del Atlántico cuando ven llegar a Pepe Viña. A la caida, la técnica definitiva en lugares vírgenes, son muy difíciles de capturar. Ya puedes caer a 10 metros de su vertical y arrastrarte como una lagartija que les da igual. Se meten en agujeros a prueba de bomba. Esto indica una presión pesquera enorme, pero que no conocemos. ¿Qué demonios pasa?

Un pequeño roquedal virgen

Transcurren varias horas cuando una pequeña raya guía a parte del grupo hasta una zona de piedras. Aún no han descendido a verificarlo y la emoción no les deja ralentizar las pulsaciones. Carlos es el primero. Josemari y Tomás le observan desde la superficie, ven que estira el brazo y dispara. Un bonito mero de unos 7 kilos ha sido fulminado de un disparo exacto. Tras tomar aire y relajarse Carlos mira el reloj (-23 m) y cuenta exaltado lo que ha visto; "mientras bajaba he visto tres meros, dos de ellos se escondían pero éste se me ha quedado mirando. Bajad con cuidado porque cuando he disparado he oído un fuerte coletazo. Seguro que hay alguna "vaca" muy cerca. Tomás pregunta: ¿eran grandes los otros?. De unos cuatro o cinco kilogramos, contesta Carlos. Josemari ya se encuentra a medio camino del fondo, deja de aletear y aterriza entre dos piedras muy suavemente, como una pluma. Así espera, inmóvil, durante un minuto antes de disparar. Mientras asciende vemos como abraza contra su pecho uno de los otros dos meros que vio Carlos. Tomás inicia su descenso sin esperar a que Josemari llegue a la superficie, pero cuando se cruzan éste último le indica con una señal que no baje. Por lo visto tiene algo importante que contar. "¡He visto el meraco!, debe pesar unos 20 kilos. Todo el rato me ha estado observando pero no se decidía a acercarse. Este que he cogido estaba todo el rato a mi izquierda a menos de tres metros de mí. Unos 6 o 7 metros por delante de donde he estado apostado hay una losa donde se ha metido el mero gordo". Carlos, ya recuperado, se dispone a picar pero Tomás le detiene exclamando, "¡me toca a mí, colega!". Carlos asiente y cede en su intento pensando "casi cuela".

Desde arriba, Carlos y Josemari están preparados para intervenir en cualquier momento. Tomás se apoya sobre la losa, asoma sigilosamente la cabeza por un lateral y se encuentra con la cola del mero a menos de 30 centímetros de su máscara. Decide entonces apartar la cabeza mientras va encarando el fusil. Cuando vuelve a mirar, pero ya con la punta del arpón a la altura de su cara, descubre que el mero se ha dado la vuelta. Intentando no mirarle directamente a los ojos, apunta, tres segundos más y dispara. Tomás ya no recordaba que llevaba más de minuto y medio de apnea y sube soltando carrete. ¡Creo que lo he dejado tieso!, exclama. Un segundo tiro para asegurarse y Carlos desenroca sin esfuerzo el impresionante animal. Tras añadir dos dentones y dos pequeños meros más a la colección, regresan muy contentos a tierra después de registrar los apenas 150 metros cuadrados que tenía el roquedal.

Los demás, lógicamente, quedamos impresionados pero también estamos satisfechos pues la cosa no ha ido mal del todo. Luís sale del agua con cuatro ejemplares, Jose suma 5 piezas, Angel añade otros cuatro serránidos y Fernando adorna la pesquera final con dos meros más, tres dentones y un bonito verrugato de casi 7 kilos. Todos hacemos fotos e intentamos adivinar el peso del mero gordo ya que el dinamómetro que tenemos sólo llega hasta 15 kilos. Cada uno hace su pronóstico y todas las estimaciones parecen girar en torno de la misma cifra; el 25. Un bonito número para una bonita pieza, nuestra primera gran pieza.

Compitiendo con pescadores con botellas

He encontrado un buen amontonamiento de piedras en una extensión de arena y en la primera bajada he visto dos meros pequeños. Me sumerjo y capturo uno de 4 kilogramos a la caida. Mientras subo con el pez agarrado, comienzo a oir el sonido de un motor fueraborda. Estoy lejos de la orilla y la zodiac se dirige hacia mí zona. ¿Será la policía?. No, hay dos buceadores a bordo y se para a 200 metros, no creo ni que me hayan visto (mi boya es un viejo bote de plástico). Con lo tranquilo que estaba yo, ya tengo dos competidores cerca, conocen la zona porque han venido a tiro fijo. Pero hay 23 metros, es poco para los extranjeros entrenados pero no para los pescadores locales con aletas de goma. ¡Será posible! se esta poniendo un bibotella con traqueas y le pasa el fusil el barquero. Por eso tengo un mero abajo de diez kilogramos en una cueva en la que sólo podría sacarlo si tengo mucha suerte. Ese mero ya ha visto a todos estos buceadores y si todavía vive allí es porque aunque él no lo sepa, el lugar le proteje eficazmente de ellos y mucho más de los apneistas.

Bién, una vez claras las reglas, hagámos valer el equipo y otras experiencias si podemos. El mero se vé desde atrás pero tuerce un poco la cabeza para mirarme por el rabillo del ojo. Eso hace que no se le vea estrictamente de cola aunque nadie en su sano juicio le tiraría. El agujero no tiene salida por delante y es algo estrecho, pero no demasiado. Como no voy a volver mañana a intentarlo de nuevo, me la juego. Me apoyo sobre el costado y acostumbro la vista a la oscuridad interior, apunto lo mejor que puedo y lanzo mi flecha. Se oye un "cloc" y el pez se queda totalmente quieto. El peso de la varilla le hace apoyarse en el fondo. Con mucho cuidado, lo extraigo con las manos procurando que no se enganche la espina dorsal ni se abran sus agallas. Soy el primer sorprendido de que salga en sólo un par de inmersiones. Después de resistir a los locales, es irónico que le cace un pescador europeo de paso, pero .... la vida es así.

Una jornada de pesca para recordar

Después de una cena de camping y horas de charla con personas de todas las nacionalidades, me invitan a salir a pescar de noche. ¿Pescar de noche?. Se han traido los focos de un coche preparados para sumergirlos ¡ con bateria y todo ! y un montón más de "gadgets" adecuados. No ganamos para sorpresas. Desde luego, los libios tienen una relación especial con la pesca submarina. Un rancho de pequeños sargos, salmonetes, viejas y peces similares servirá para la comida campera de mañana. Pero el método de pesca es "chocante" a nuestras costumbres, eso sí, los niños se lo pasan genial. Un directivo del club inglés de buceo de Trípoli, que nos habló mucho de los desmanes que ha visto, esto le parece casi sin importancia, un juego de niños en el que también participa.

Por la mañana salimos en la zodiac y pescamos delante de un puesto de vigilancia cercano a un hotel de la zona de Al Karabouli. El fondo es impresionante, grandes piedras, sargos a granel, algo de corriente. Los meros no son raros, se les intuye más que se los vé, pero capturarlos es imposible. Me gustaría ver a un experto mallorquín aquí, serían una lucha de poder a poder. Estos peces serían la peor pesadilla de Amengual.

Recuerdo el más dificil de todos, posado a veinte metros sobre la posidonia muerta de un pozo de piedras y de unos diez o doce kilogramos. Caigo a 15 metros de él ocultando el arma, compensando continuamente, sin mirarlo directamente, me arrastro lentamente entre las piedras y las algas, tapándome de su vista, hago todo como pone en el manual. El ni se lo piensa, en cuanto avanzo un sólo metro en su dirección, aunque dé un rodeo, entra por una piedra, sale por otra, corre por entre varias y se zambulle bajo las algas cerca de una pared vertical, ¡ sin pararse !. Totalmente deprimido, llego a donde desapareció y uso la linterna, hay un tubo vertical lleno de posidonia en suspensión. No estoy cómodo ni para iluminar; usar el arma o el gancho, aún suponiendo que eliminase toda la cortina de algas y el pez estuviese a la vista. Me ha dejado plantado limpiamente.

Pero no todos son así. Estaba volviendo a nado a tierra cuando cerca de la orilla veo un mero interesante posado en el fondo, me sumerjo y repto hacia él porque apenas hay 4 metros de profundidad. se mete en la cueva que tiene justo detrás. Ilumino y lo veo al final de un largo tubo mirándome de frente. Necesito toda la distancia que me da un fusíl standard para alcanzarlo de frente y extraerlo sin problemas en la misma inmersión. Lo mismo me pasa con un dentón. Lo veo de lejos mientras costeo para salir a la playa y me voy al fondo con el fusil de 75 sin carrete que estaba usando desde hace un momento. Me entra inmediatamente. Aprieto el gatillo cuando se acerca de frente y ¡maldito seguro!. Retrocede, quito el seguro del fusil compartido con mi compañero, subo y bajo la cabeza y al cabo de un par de vueltas ¡ me vuelve a entrar !. Esto es impensable pero ahora no hay seguro y un "dento" de casi 5 kilogramos se pone totalmente de lado a un metro de mí. La historia acaba mal para él. Este es el comportamiento cuando la zona no es visitada por pescadores con botellas ni ha sido lugar de paso para pescadores submarinos de otros paises (Francia e Italia sobre todo).

La entrevista del desengaño

Mi contacto me recoje en el hall del mejor hotel de Trípoli y nos vamos a su casa. Es un conocido de un amigo de un amigo mío, y la hospitalidad será total. Será Libia. Nos reunimos con uno de sus empleados, que es pescador submarino profesional e instructor de buceo, una curiosa dualidad. El largo rato de conversación me da la explicación a lo que hemos visto hasta ahora. Me dice :

Hay bastantes pescadores submarinos profesionales que recorren la costa oeste de Libía un día si y otro también. Pescan con botellas y electrónica profesional (sondas y GPS). Hay muy buenos arrecifes, pero la vida en ellos ha disminuido mucho desde principios de decada. Los arrecifes son estrechos y agrupan el pescado de grandes extensiones de arena. En realidad, los peces son muy confiados en las piedras vírgenes, vienen a verte. Antes los veías fuera de las cuevas. Ahora, en los agujeros que pescamos cada año ya están siempre ocultos dentro. Es dificil encontrar grandes piezas por encima de los 35 metros. Nosotros estamos pescando actualmente hasta a 56 metros de profundidad. Pero los otros pescadores no tienen tanta preparación técnica para hacerlo. En algunos sitios nos acompañan serviolas de 40 kg. en el fondo y durante la subida. ¿como capturais vosotros las serviolas?. Hay muchas pero en los sitios donde abundan no podemos ir porque las pescan con dinamita o con cianuro y es peligroso."

Nosotros estamos mal en España, pero hay lugares en donde siempre te sorprenden con algo mucho peor. Es la amplitud de miras que gana el viajero.

Resumen sobre el pais

(cuadro aparte)

Libia es un lugar impresionante por su potencial turístico. Playas vírgenes, personas amables, lugares históricos. El gobierno desea potenciar el turismo aunque en la práctica siguen existiendo dificultades. Los problemas de Libia como destino turístico comienzan con el transporte y las autorizaciones y continúan con el alojamiento.

Si el guía es bueno y la agencia turística líbia local es fuerte, los problemas tienden a cero. Es muy importante comunicar a la agencia el plan previsto para que gestione previamente un "permiso oficial" para realizar esas actividades (dos o tres meses de plazo). En lo que nos atañe, hay agencias bastante importantes dedicadas a la organización de viajes de buceo (no de pesca) que poseen buena infraestructura. Una que dispone de contactos, material y experiencia es ITC. Su representante en España, Luay Krekshy, os atenderá amablemente en el 91-5497495. El buceo es distinto que la pesca y existen algunas ruinas semisumergidas con interés, además de los campings de buceo en lugares paradisiacos con aguas llenas de peces de todo tipo, excepto grandes meros....

 Fernando Abella 1-12-98 con Colaboración de José Samaniego

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