Entrevista con la pareja Cántabra formada por Agustín Salas y Cesar Prieto, campeones del nacional por parejas de pesca celebrado en La Gomera.
Parte de Agustín Salas
¿Pudisteis preparar adecuadamente la prueba?
La verdad
es que con bastantes problemas. Llegamos siete días antes y no habían
llegado todavía las barcas de la federación. El primer día
salimos a nado. El segundo alquilamos una barca local con unos compañeros
y no pudimos doblar ni el primer cabo por el mar que había. Al tercer
día llegaron las zodiacs. Al no poder localizar a la organización
y ver al grupo catalán usarlas nosotros también lo hicimos. Luego
nos dieron oficialmente la barca. Todo lo que pescamos lo teníamos visto
anteriormente. Fué una pena no poder pescar el día de la prueba
en unas piedras llenas de pescado que marcamos a 37 metros. Había de
todo, tres
meros juntos, abades en cada esquina y pescado de paso. También teníamos
otros lugares preparados.
¿Cómo transcurrió la competición?
Seguíamos la pista a un mero de 12,5 kg que creíamos que lo conocían también la pareja de Las Palmas porque estaban preparando todos los días cerca de su cueva. Fue lo primero que pescamos. Luego nos cambiamos a otra marca a -27 metros. No había corriente todavía y pescamos bien las primeras dos horas de competición. Cogimos los tres meros, el mayor de 17,5 kg, y bastantes abadejos (abades). Al principio los pescábamos a la caida en los bordes de cantiles y biseras, luego encuevados junto con pejeperros. Cuando entró la corriente todo cambió. Parecía el estrecho de Gibraltar y era imposible mantenerse parado en superficie. Contabamos con ella desde el principio de la prueba y nos extraño que tardase tanto en saltar.
¿Esperando corriente fuerte intentasteis pescar tan hondo?
Estabamos fuertes. Habíamos entrenado en Cantabria en condiciones muy duras de mar y creiamos factible pescar una piedra interesantísima que teníamos a 26-29 metros aunque nos vapulease la corriente. Estabamos acostumbrados a sufrir. Por supuesto con los seis sentidos atentos. La visitamos al comenzar la corriente, pero al barquero se le desorganizó un poco la barca y con el suelo lleno de pescado, fusiles, cabos enrrollados es impensable esa pesca peligrosa y técnica. Abandonar esa piedra fué nuestro error táctico principal. Ahora lo pienso y debimos reorganizarnos e insistir. Había muchas corvas, pescado que se aguanta enrocado aunque captures varias. Al irnos ya todo salió mal, en todos los sitios a los que llegabamos rebotados no había nada. Fué "la peregrinación" en busca de una atlántida inexistente.
¿Qué opciones os quedaban?
Hablamos de ver una marca de abades a 33 metros y pescar remontando la corriente con la neumática. Esa era la opción mejor y más difícil. También podíamos ir a la orilla como la mayoría de los pescadores. Habíamos perdido ya nuestros péndulos y dos cabos de boya por enganches en el fondo y teníamos que pescar sin soltar plomo, pero lo podíamos hacer. Yo soy algo friolero y llevaba chaqueta Extréme de 4 mm, pantalón de 5,5 mm y plomo "a juego". Para hacerse una idea, la boya que marcaba el bajo se hundía con la corriente y oxigenabamos en el barco antes de tirarnos al agua para sumergirnos. Usaba un fusil viper de 100 con carrete. A esa profundidad había que disparar en cualquier ángulo y abrir carrete. En la piedra de 26 metros usaba un 75 sin carrete y subía el pescado en la misma inmersión, era más rápido. Al final le dije a Cesar de visitar nuestra piedra a 37 m., la cueva de Ali Baba, y nos sentíamos capaces de trabajarla si pescábamos en pareja. Uno baja y el otro recupera su cinturón de plomo. Dudábamos y eso demostraba que era algo imprudente. Fuimos al final de la prueba, cuando estabamos mejor y habíamos superado el stress inicial por la corriente.
¿Los otros competidores también buscaban la profundidad?
Nosotros estábamos muy profundos por necesidad, porque el pescado estaba abajo. Tenemos mucho respeto a los metros y comenzábamos a "inquietarnos". Hubiésemos necesitado dos semanas más de adaptación. ¡Pero es que los demás estaban todavía más abiertos de costa! Los de Ibiza, los Canarios, los Catalanes, estaban más alejados de tierra que nosotros cuando preparábamos a 37 metros. Yo pensaba si surgirían nuevas figuras del abismo en este campeonato. Lo que hacían era bajar y planear con el scooter a 20 metros para localizar pescado. Con esa corriente a ver quien baja luego a sacar lo que ves a 40 m. o más. Pienso que eso era un error y prueba de ello es que todos estaban en la orilla al final. Fíjate en esta anécdota. El primer día Bittor Mentxacatorre había salido a nado desde el puerto y nos dice el canario Abreu, sin ningún tono especial :
Lógicamente hubo que buscar una barca para ir a rescatarlos antes de que llegasen a Cuba.
¿Cómo veis ahora los resultados finales?
Estamos contentos de haber vencido en un terreno distinto al nuestro. Cantabría gana en Canarias, Baleares en Gijón, parece que todos tenemos opciones en cualquier terreno. A priori yo le daba la victoria al local Abreu, muy experimentado. Pedro Carbonell y Amengual ya nos avisaron de que no bajarían hondo con esa corriente. Nosotros no queríamos corriente, teníamos mucho pescado visto. Más de 4 meros profundos y no se puede imaginar la cantidad de abades, pejeperros, corvas, morenas, ... que vimos en nuestra piedra de 37 metros. Exagerado. Teníamos también varias barras de piedra buena. Pero con corriente ... complicado. La zodiac al ralentí no se aguantaba contra el mar. Nada se aguantaba.
¿Te
ha servido para olvidar el pasado campeonato individual?
Personalmente me ha servido para olvidar la encerrona planificada en el Campeonato Nacional individual de Barcelona. Allí la zona del primer día no tenía espacio para todos los participantes si se respetaban los 25 metros de separación. Todos lo sabíamos y todos pescamos apelotonados. Agarrados en la corriente a boyas de otros, cabos por todos lados, las zodiacs mezcladas, peligrosísimo. Menos mal que no hubo un accidente. Al permitir la organización el uso de barcas privadas (las de los participantes locales) con 40 caballos de potencia frente a los 25 de las barcas oficiales era imposible que ellos no llegasen antes. La organización echaba a los participantes "de segunda" de los lugares que los deportistas locales habían acotado. Lo único que faltaba era hacer cola encima de la arena a que el pescador local correspondiente te diese la vez cuando subiese al barco a descansar. Fui el único penalizado cuando todos hicieron caso omiso de la separación mínima. Con esas ideas pueden conseguirse títulos, que no ganarlos, pero seguro que muchos deportistas se lo pensarán para acudir a otro "campeonato" allí en el futuro. César prefirió no ir porque sabía lo que pasaría y acertó. Yo creo que hay que ganar por mérito y que una organización oficial debe velar por la igualdad en vez de al contrario. Fuimos a La Gomera para participar en un campeonato normal y volver a la realidad porque después de Mataró la verdad es que yo quedé muy desilusionado. Además perdimos una plaza casi segura para el individual del año que viene.
¿No habéis asumido quizás demasiado riesgo?
No sé que decir, sí y no, mas si que no. A César se le cayó el fusil de la mano en una subida apurada y no pudo cogerlo hasta que descansó. Un pescador deportivo de Tenerife sin relación con el campeonato sufrió un síncope y fue evacuado en helicóptero en días previos a la prueba. Yo pensé que podía suceder algo en competición. Cuando se apuran los límites surge el accidente. Nosotros hemos arriesgado pero hemos controlado también mucho el límite. Para uno del norte es mucha agua. No asumimos los riesgos más inaceptables, sólo los que no nos hacían dudar.
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Entrevista a César Prieto.
¿Qué recuerdo más inmediato te deja este campeonato?
Me ha encantado, lo hemos pasado extraordinariamente y con un poco menos de corriente habría sido el no va más. Desde el tercer día de preparación, que encontramos un paraiso, todo fue bien.
¿Resultó arriesgado obtener la victoría?
Sí. La zona mejor estaba profunda (36-38 m) y peligrosa con la corriente. Bajando con péndulo tuvimos una situación de riesgo cada uno, Agustín y yo. Cuando visitamos el sitio clave, dos horas antes del final de la prueba, yo localicé un mero de unos ocho kilogramos en la parte baja de las piedras. No le quise disparar porque le veía de espaldas, pero me quedé 4 ó 5 segundos buscando un error en su defensa. Esos segundos son peligrosísimos. Menos mal que no le tiré. Aunque llegue sobrado a la superficie, me dió una falta de oxígeno en un brazo cuando ya estaba flotando. Lo achaco a que recuperabamos muy deprisa y a la falta de adaptación. Tenía aire en el cuerpo pero no en los músculos del brazo del fusil. En Santander no vamos mucho por debajo de 20 metros y en una semana no te acostumbras. También estabamos presionados porque creíamos que los otros competidores llevaban más piezas. Teníamos más zonas hondas pero no nos atrevimos a ir porque allí todavía pegaba más la corriente.
Reconociendo zona veíamos a los Canarios mucho más afuera que nosotros. Nos tenían asustados, por decir algo publicable. Un día fuimos a ver su zona, hice una bajada y no llegue al fondo. Allí habría unos 50 metros. No sé lo que hacían allí. No me lo imagino. Al principio del campeonato había gente a mayor profundidad que nosotros pero las dos últimas horas fuimos los únicos que permanecían alejados de la orilla.
Parece que le disteis mucho trabajo al barquero.
Teníamos
la zodiac que perdía aire. Posiblemente al cruzarlas de Tenerife a La
Gomera a motor sufrieron demasiado y más de una perdía demasiado
aire. Esto, unido a un
momento en el que hicimos 10 piezas en un momento descontroló al barquero.
Es normal que tú le pidas otra arma y que el esté liado con flechas
difíciles de sacar de piezas grandes. ¡Ojalá tuviesemos la barca
descontrolada constantemente! Le hicímos trabajar en serio.
¿Qué diferencias observas entre La Gomera y otras islas de Canarias?
Conozco Lanzarote de haber pescado tres periodos de vacaciones. El fondo es parecido aunque en La Gomera gana profundidad más rápido y no hay muchos agujeros hasta llegar a los 30 metros. El veril con buenos refugios que le gusta al mero, al abadejo y al pejeperro empezaba a esa profundidad, al menos en la zona del campeonato. En Lanzarote hay buenas piezas entre 20 y 25 metros y menos corriente.
El dentón que capturaste al parecer te puso en otro apuro.
Dos días seguidos había visto un dentón en el mismo sitio. No sé si sería el mismo pero siempre salía del veril donde estaban unos abadejos muy interesantes. Lo pesqué a la caída cuando huía, en un tiro largo. Fue la pieza que más se defendió, era como una locomotora. El tiro no era bueno y antes de llegar a superficie me había vaciado todo el carrete. ¡Era fácil, tenía sólo 65 metros de nylon! Los 4 ó 5 últimos metros haste la superficie creía que no llegaba.
¿Que competidores os inquietaban más?
Esperabamos más de los Canarios y de los Mallorquines. Pienso que orientaron mal el campeonato y no buscaron pescado en donde lo había. Lo que nos sorprendió más es que los Canarios no conocieran ciertas piedras que resultaron clave. Nosotros fuimos 4 días pero ellos van a menudo. Ni siquiera teníamos sonda y ojalá la hubiesemos tenido. Habríamos buscado menos en vacío. Tuvimos algo de suerte pero trabajamos mucho. Los días eran de 6 ó 7 horas de aleta y más aleta.
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